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Nociones del tiempo


Uno respira y el cronómetro de la vida que es como un globo inmenso se va desinflando como si la bomba (esa a quien llamamos tiempo) se resistiera con vehemencia a explosionar. Luego, uno mira el reloj y el tic tac, tic tac parece una llamada de atención, como si alguien se avecinara, como si algo te entumeciera la mente. Y es en esos momentos, en que me complico y el futuro me asusta. Me aguanto la respiración, pero no para matarme, sino para vivir un poco más, o creer que puedo alargar mis posibilidades de sobreviviente.
Hay veces en que la musiquita rara, esa que tintinea como en algún espectáculo de tambores y campanitas; me proyecta a una danza aérea sobre un abismo, suspendido; quizá como cayendo día a día, como desembolsándose tal cual uno se resbala a vivir. Y hasta el trazo de los pinceles manchando el cuadro parecen mantener el ritmo de un tiempo que se nos arranca, que se nos escapa y a la vez deja perenne alguna fragua forjando en este hierro un monumento rígido resistiéndose a respirar para vivir para siempre.

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