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Elegía a una triste despedida.



Y estabamos ambos en el puerto de la espera,
acobardados por zarpar a emprender el viaje
o quedarse en el muelle blandiendo el pañuelo
en señal de despedida, alejandonos del destino.
Más que un barco, eramos nosotros los viajeros,
los que emprendíamos este sendero desconocido.
Entre la humareda del barco que sopla y suena
y las aguas que empiezan a alborotarse.
Yo guardo la calma, soy paciente contigo.
El barco empieza alejarse unos cuantos centimetros
y siento llevarse mi congoja y lamentos.
Me despido, alborotado por la impaciencia,
sólo me muerdo los labios mientras pienso
en toda esta avalancha que se aleja.
Esucho aquella canción que palpita a mi ritmo
con un more than words que agujerea mi entusiasmo
y pienso, en calma, pienso en todo.
"¿Por que no subiste al barco desde el princio?",
por que tengo que mirarte desde el horizonte
mientras el barco mismo te abandona.
El barco se aleja, pero yo estoy dentro de él
me alejo también, pero, no es que me vaya hasta otro puerto,
no lo estas entendiendo bien, yo me quedo,
pero mi espiritu y mis ilusiones se van en ese barco,
se aleja, cada minuto se aleja unos ocho metros,
parece que cada vez va tomando mayor velocidad
me siento como a mil millas lejos de ti.
"¿Por que no subiste al barco desde el princio?",
atormentandome con esa premisa,
empiezo a morir desde aquel momento
y no creas que he de sentirme mal,
por que el abarco se alejó solo, nadie aceleró su partida.
y no temas, por que sigo en el puerto,
ahora sin nada que darte, sin nada que ofrecerte
pero mi amor, me encuentro con vida.
Y si te lamentas, y recurres al recuerdo para martirizarme
recuerda que ese barco ya se fue
y que tan sólo puede pasar una vez en la vida.
El amor perdura, el amor sigue,
pero sin ilusiones, sin sueños
es mejor creer que esta muerto en vida
o en algún estado de congelamiento
se enfrió todo. Yo no puedo vivir de recuerdos,
ni de lamentos, ni de melancolías.
Viviré en altamar, esperando que ese barco toque tierra,
creyendo que puede existir la vida,
procrear nuevos sentimientos, robustos
fuerte e inquebrantables,
pero si en otra vida te encuentro, no dudes
vida mía, en ser la primera en subir a bordo
no importa si morimos en lo profundo del océano,
por que ¿ lo vivido quién lo quita?

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