Crecer, hacerse hombre, para luego tener que morir. Claro, parece fácil pero no lo es en la medida en que uno, como ser único, observa su entorno y se descubre formando parte de la humanidad. Ahí empieza esa constante lucha por dejar una huella, por echar raíces y unirse a la memoria de la tierra. Ser recordado. Nos preguntamos entonces, cuál es la forma en que deseamos ser recordados. Sin embargo ya ubicados en esa instancia, es importante que nos preguntemos quiénes somos en este momento. Estos cuestionamientos casi metafísicos que nos hacemos a manera de introspección no deben ser motivados solo por el placer de lograr una imagen aceptable por el fervor popular, sino para encontrarle un sentido a la vida que desde su extraña e involuntaria razón resulta ser muy complicada. Yo quiero ser una persona libre, libre de dogmas, de egoísmos, fuerte, muy capaz. No sé si a muchos les pasa, pero el poder suele ser unos de los sueños más próximos en el ideal de las pe...
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