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¿Servicio militar obligatorio?

No voy a olvidar aquella ocasión en que entreviste a ese ex soldado. Su mirada encerraba a ciertos fantasmas, quienes deambulaban por todos los pliegues de su ensimismado cerebro. Tenía el porte de un enorme ropero y aunque lucía algo gastado y panzón, parecía enorgullecerse de haberse realizado como soldado de élite del ejército peruano. No en vano, en la formación como comunicador social, el periodismo resulta ser la herramienta con la que más logras conectarte a la realidad y esta fue una ocasión inolvidable. Estuvimos sentados a un metro de distancia aproximadamente, el trataba de estilizar los pétalos de una rosa a punta de martillazos, logrando lentamente que el metal se amoldara a su escultura. Me apresuré a preguntarle sobre su vida militar, quizá bastante impresionado por su interesante trabajo como escultor en metal, inusual decía yo para mis adentros. Las preguntas fueron típicas, quizá por mi poco conocimiento con respecto al tema o por mi falta de olfato periodístico...

Mirada noctámbula

Los cuerpos titiritantes

Y así es como brota, cuando el tallo no se lastima; resurge, emerge, resucita, como abriendo y cerrando los ojos, como si terminara y empezara una nueva canción de amor. En la nostalgia que embalsama su llanto noctámbulo, cae tal cual cae el vaso, estallando en miles de pedazos, reventándose al impacto, tintineando como si un témpano se rompiera en los oídos, chirriando como una puerta que se rompe así es como no brota, así es como no germina, así es como queda quebrado como muere en espacios distintos, en pedazos aislados, mutilado. el amor de las cuarenta y cinco piezas

Cerca del mar

Silencios eternos

Un paseo interno, solitario.

Aprendizajes

Aprendí, que los espacios para crecer los son todos, los buenos y los malos. Comprendo por fin aquella tertulia con el tuno “Esquizoide” y el tuno “Dengue” en aquella plazuelita donde la noche vibraba al son de la guitarra, el borboneo de la bandurria y las voces aguardientosas sucumbiendo a la armonía del romanticismo; en aquella ocasión, ambos se mostraron de acuerdo en decir que: en nuestra vida nosotros debemos ser como esponjas, - sí, como esponjas; resaltaban con un tono estoico y preciso; porque las esponjas absorben lo bueno y también lo malo; pero depende de uno el clasificar que escurrir para nuestra vida. Luego, un hombre sabio resolvió una de las preguntas más complicadas de mi vida y postuló una frase bastante precisa para favorecer mi desarrollo espiritual, emocional e incluso el actitudinal: “Quien no es justo en lo pequeño, no es justo en lo grande”; así decía ese sabio pintor con su inconfundible tono de sapiencia y espiritualidad. No podía dejar de solucionar ...