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Mostrando entradas de noviembre, 2009

¿A quién le digo princesa?

Tiene una mirada, dulce pero a la vez perdida. Cuando ríe sus ojos toman un fulgor de caramelo que endulza. Su imaginación es otro universo interactuando con el nuestro y todo lo que observa tiene vida, movimiento, aunque no pueda apenas moverse. Y sus lágrimas lavan toda su mierda, le enjuagan el alma, sacuden el percudido de su corazón que siente pena.

Se esconde tras un manto de fuego que le quema la entraña, la sofoca y le obliga a galopar contra las paredes. Se queda débil, mutilada, con sus ojos regados en el suelo mientras trasmina de la tierra el olor de la muerte.
Su cuerpo frágil y su risa infantil, son fantasmas en mis noches y aúllan los lobos del pasado, dejando huellas de sacrificios, de llantos y nudos en la garganta que se confunden con el miedo. Ese miedo al látigo, al dolor, al repudio, al desamor, a la furia del no te quiero. Cuando siente que le arrancan el alma, y no sabe por qué llora, dice.

Tiene ganas de liberarse, su voz le penetra el oído y el corazón. Se derr…

POTHOSHOW DE LOS SUEÑOS

Libertad al vacío.
Esperando a la luna.

Las imágenes son para disfrutarlas, puedes quedarlas pero respeta los derechos de su autor.

FLOR DE METAL

Imagen y letras: Joseph Sánchez.



Siento en tus pétalos aroma a metal,
tienes forma de flor de verdad. Tiempo en que tal vez se cayó la sal,
viernes de lluvia, niebla espesa de frialdad.
Nada es real, nada es natural,
Nada es siquiera una órbita espiritual
¿De dónde partir?, sin principio y sin final,
de una capsula vertiste tu perfume criminal,
para quedarte con mi alma tejida a tu soñar.
Porque hasta el rocío que te toca
se transforma en libertad.
No puedo dejar de sentirte flor de metal.
Cada rastro férreo que persiste,
es la estocada final mi andar.
Ni siquiera extraño tu absurda dureza.
Viernes de lluvia, niebla difusa de frialdad
Nada es real, nada es natural
Nada es siquiera una órbita espiritual.
¿me vas a herir?, absurda y desleal.
Me conmueve tu fragilidad de acero
Como es que te gusta mi lluvia
Ver mi rostro perdido y enmarañado
Entre tus hierros de sueños eternos.